Para comprender las inmensas implicaciones del cambio climático en los derechos humanos, hay que leer la serie de informes que produjo el Instituto Potsdam, Turn Down the Heat (Bajemos la temperatura). A partir de la observación de que, a menos que suceda algo extraordinario muy pronto, es probable que las temperaturas promedio a nivel global se eleven 4 ºC por encima de los niveles preindustriales antes de 2100 (un aumento muy superior al objetivo internacional de 2 ºC), los informes documentan la subsecuente catástrofe. Estos informes, como la mayoría de los estudios sobre cambio climático, no mencionan a los “derechos humanos” por su nombre. Pero la historia que cuentan es una de penurias extraordinarias. Las olas de calor extremas (del tipo de Rusia en 2010) se convertirían en “el nuevo verano típico”. En los trópicos, el calor superará el “rango histórico de temperatura y extremos a los que se han adaptado y que han tolerado los ecosistemas naturales y humanos”. De hecho, con un aumento de 4 ºC, afirman los autores, los trópicos dejarán de ser habitables.
Replanteado en términos de derechos humanos, los informes describen riesgos para: el derecho a la alimentación (caídas de productividad, golpes a los ingresos de importación, crisis repentinas de precios); a la salud (un aumento tremendo en la mortandad, desnutrición, enfermedades diarreicas y arrasadoras enfermedades transmitidas por vectores [dengue, Chikungunya y malaria]); al agua (en el Medio Oriente, “el aumento en la demanda de agua para riego será difícil de satisfacer debido a una disminución simultánea de la disponibilidad de agua”); al trabajo (“los niveles de estrés térmico pueden alcanzar los límites fisiológicos de las personas que trabajan al aire libre y socavar gravemente la productividad laboral regional”); a la vivienda (“los asentamientos informales en llanuras aluviales y laderas escarpadas... se han visto gravemente afectados por las inundaciones y los deslizamientos de tierra en los últimos años”); a la vida. Los pobres son los más vulnerables, y cada vez habrá más: “los choques y tensiones relacionados con el cambio climático pueden debilitar los esfuerzos de reducción de pobreza y hacer que nuevos grupos caigan en la pobreza”.
Durante más o menos los últimos diez años, los académicos, activistas y agrupaciones de derechos humanos se han adentrado en la política del cambio climático. Hoy en día sabemos mucho sobre las dimensiones de derechos humanos del cambio climático. Sin embargo, aún no queda claro qué pueden ofrecer las normas de derechos humanos al respecto, si es que hay algo.