
Heroica Nogales. Jonathan McIntosh/Flickr. CC (by)
El 2014 no será recordado como un gran año en la historia de la Oficina de vigilancia y lucha contra la trata de personas del Departamento del Estado. El embajador Luis CdeBaca, director e interesado en lograr consenso, renunció de forma inesperada al puesto en noviembre, poco después de que su vicedirector fuera reasignado de forma abrupta. Con un retraso que dice mucho sobre la importancia que se da a la trata dentro de la agenda política de Estados Unidos, el presidente Obama solo nombró al sucesor de Cdebaca en julio de 2015. Aun cuando la demora fuera mínima en el a menudo sobrecargado proceso de confirmación del Senado, el mandato de la embajadora Susan Coppedge probablemente será muy breve.
Esta inestabilidad es inquietante. La embajadora o el embajador y su pequeño equipo de administración y análisis se encargan de elaborar el Informe anual sobre la trata de personas, una evaluación detallada del desempeño de todos los países del mundo en la lucha contra la trata de personas. El liderazgo sólido es vital, pues la embajadora o el embajador debe con frecuencia enfrentarse a sus colegas del Departamento de Estado para asegurar que la integridad de las evaluaciones no se vea seriamente comprometida por otras prioridades y preocupaciones.