
Imagen: Wikimedia Commons. Dominio Público.
Mientras las autoridades simulan estar cumpliendo con el tratado internacional promovido por la Organización Mundial de la Salud, la realidad demuestra que poco se ha hecho hasta ahora para reducir el consumo de tabaco y la exposición al humo del mismo, dos principios fundamentales del acuerdo.
El ejemplo más reciente es el del sistema de códigos de seguridad implementado por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) para marcar las cajetillas de cigarros, detrás del cual se escondería la influencia directa de la industria tabacalera y el temor a que se repita la misma historia que con Codentify, el sistema de códigos creado por Philip Morris International para autorregularse.