En principio, el primero de los objetivos de una constitución nacional es plasmar el consenso básico para una convivencia sin exclusiones, en la que se respeten mayorías y minorías.
El segundo es dejar sentado que las instituciones del Estado están al servicio del conjunto de la población y son independientes de criterios ideológicos. En este sentido, es fundamental la separación de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. A esto se le llama Estado de Derecho.