
Pedro Figari - El tango. Public Domain.
Con la internacionalización del tango se olvidaron sus orígenes de arrabal y se exportó un baile estrictamente codificado con roles bien determinados entre el hombre y la mujer. En las milongas tradicionales- los espacios donde se va a bailar tango- las mujeres solas suelen sentarse de un lado de la pista para mostrarles a sus potenciales parejas de baile que están disponibles. El hombre invita a la mujer con un movimiento de cabeza y la mujer acepta o rechaza la propuesta. Se da inicio entonces a una danza en la que el hombre lleva y la mujer sigue los pasos marcados, embelleciendo el baile con numerosos adornos.
Sin embargo, en los últimos años se ha comenzado a abanderar el llamado Tango Queer, con una acepción que viene del inglés, y que literalmente quiere decir “raro”, “diferente” o incluso “excéntrico”. La palabra queer ha sido tradicionalmente usada de modo peyorativo contra quienes salen de la norma en cuestiones de género y sexualidad, pero fue finalmente apropiada por la comunidad LGBTI y por los estudios que exploran sus problemáticas. Es así como el Tango Queer pretende no solamente abrir espacios para que la comunidad homosexual pueda expresarse a través del tango, sino que todas las personas, independientemente de su sexualidad puedan explorar y explorarse más allá de las normas sociales de género. Como lo explica el blog Buenos Aires Tango Queer: