La Europa europeísta puede respirar algo aliviada con el resultado de las elecciones legislativas en España. La tentación nacional-populista, desde su expresión más radical de la ultra derecha hasta los que pensaron, desde el centro derecha, que la radicalización era la carta ganadora, ha perdido las elecciones.
Y las ha ganado, con claridad, un partido socialdemócrata que hace poco más de dos años estaba amenazado con caer en la irrelevancia política. Evitó lo que se ha llamado la “pasokización”, en referencia a la desaparición reciente del Partido Socialista griego (PASOK), que fue central en la política en Grecia durante décadas.
También han desaparecido prácticamente los partidos socialistas en Italia y en Francia, mientras que en Alemania la “grosse coalition” vive sus horas más bajas. Y en el Reino Unido, la locura del Brexit ha puesto al Partido Laborista en una situación imposible.