
Mauricio Macri en el Foro Económico Mundial en Buenos Aires. Xinhua/SIPA USA/PA Images. Todos los derechos reservados.
Los enfoques de línea dura de la seguridad pública están de regreso a las Américas, incluida la Argentina. En este país, a pesar de registrarse una de las tasas más bajas de violencia letal en América Latina, el nuevo gobierno se ha apresurado a aplicar estrategias de "mano dura" para combatir el crimen organizado.
En 2015, pocas semanas después de acceder al cargo de presidente, Mauricio Macri firmó el estado de "emergencia pública" (que se extendió hasta 2016). Llegó al poder prometiendo erradicar el crimen organizado. Sus esfuerzos iniciales sugieren que ha avanzado en esta línea. Si bien resulta atractiva para muchos, la militarización de la lucha contra el crimen puede resultar contraproducente.