
Casa Rosada. Wikimedia Commons.
En los últimos treinta años América Latina logró darle continuidad a los sistemas democráticos de gobierno. Sin embargo, algunos datos demuestran que en la región se consolida una ilusión de democracia que no es correspondida por una institucionalidad democrática que garantice el bienestar y la vida misma de los latinoamericanos.
Una ilusión de democracia sostenida desde relatos gubernamentales que no se condicen con democracias consolidadas en políticas de estado. Surge así la Ficciocracia, escenarios que ficcionalizan las bondades de la democracia mientras la realidad es dominada por diversas facciones de poder que convierten, desde la administración de delito y pobreza, al sistema democrático en una ilusión.