Estamos entre 1975 y 1976. Una epidemia devastadora penetra en el estado de Roraima, al norte de Brasil. Los primeros garimpeiros (buscadores de oro o de piedras preciosas en el Amazonas), unos 500, empiezan a subir la Serra do Surucucus.
En 1980, otros 2.000 ingresan al territorio yanomami por el río Uraricuera. La epidemia se extiende. Las rutas de los garimpeiros marcaron el rumbo de otras enfermedades. Con ellos, vinieron males que nunca habíamos visto, como el sarampión y la malaria, que exterminaron a gran parte de la población; las cifras no son precisas.
En esos años encontraron mucho, mucho oro en nuestras tierras. Cuando nos dimos cuenta, 150 aviones ya realizaban vuelos diarios desde el aeropuerto de Boa Vista hacia el territorio, trayendo mineros de allí a la ciudad, cargados de oro. El tráfico aéreo en el aeropuerto de Boa Vista se convirtió entonces en el más intenso de Brasil, quizá mayor que el de São Paulo y Río de Janeiro. Tan alta fue la inversión de los buscadores de oro en nuestra región.