
Uno de los seguidores de Guilherme Boulos y Sonia Guajajara saluda a la candidata tras finalizar un acto electoral en Macapá, Amapá Pará, Brasil. Fotografía: Pablo Albarenga / Mídia NINJA. Todos los derechos reservados.
Es sabido que los road-shows de las bandas de rock son agotadores, aunque las giras promocionales y los conciertos en directo son una parte fundamental del show-business, y hay que asumirlas con entusiasmo y profesionalidad. De igual manera, en campaña electoral, a cualquier candidato a la presidencia o vicepresidencia de un país se le exige que esté en la carretera, y que visite cuantos más lugares mejor, estreche cuantas más manos mejor, y se haga cuantas más selfies mejor, asumiendo un ritmo sin duda agotador.
Pero en toda gira promocional puede haber algún momento de sosiego donde encontrar un hueco de tranquilidad, un espacio de recogimiento, de serenidad y de conexión con los más afectos. Y esto es lo que le ocurrió el pasado 6 de septiembre a la primera candidata indígena a la vicepresidencia de Brasil, Sônia Bone Guajajara, durante una escala técnica en la ciudad de Santarém, de camino a Sao Paolo vía Belén, en la desembocadura del Amazonas.