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Honduras: el Río Blanco, teñido de sangre indígena

El asesinato de la líder hondureña Berta Cáceres, dirigente indígena, pone en evidencia la conexión perversa entre intereses privados, capital chino y desprecio absoluto por la vida de la comunidad local. Português English

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Río Gualcarque, Honduras, considerado sagrado por los indígenas (imagen: divulgación)

Importante voz de la comunidad indígena y de movimientos campesinos, Berta Cáceres encabezaba la lucha contra la construcción de la represa hidroeléctrica en el país centroamericano financiada con aportes de capital chino, ella fue asesinada a balazos en su hogar en la noche del martes 2 de marzo por hombres armados que invadieron su casa en la ciudad La Esperanza.

Cáceres recibió en el 2015 el Premio Goldman de Medio Ambiente que honra anualmente a héroes ambientales de todos los continentes y reconoce los esfuerzos sostenidos y significativos para proteger y mejorar el medio ambiente natural, arriesgando incluso  su propia integridad física. La activista ya había sobrevivido a múltiples amenazas de muerte, intentos de secuestro y acoso sexual por oponerse al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca en Honduras que avanzaría sobre comunidades indígenas en el Río Blanco.