Un día de octubre del año pasado, alguien subió a un google drive 76 documentos escritos en ruso y le dio acceso a una colega, editora del medio africano The Continent. Esta fuente anónima no volvió a comunicarse, ni a contestar ninguna pregunta.
Mi colega, Lydia Namubiru, convocó a un grupo de periodistas y medios con habilidades para analizar el contenido de esas 1.431 páginas que describían operaciones de influencia política y propaganda en más de 30 países, la mayoría africanos.
Se trataba de corroborar su autenticidad y descubrir si había allí una historia importante para contar. Varias investigadoras y fuentes expertas en este tipo de materiales revisaron los documentos y emitieron su opinión acerca de su verosimilitud y autenticidad.