El conflicto armado en Colombia no es un cuento ajeno para el fotógrafo y periodista, Jesús Abad Colorado. Proveniente de una familia campesina antioqueña y desde una edad muy joven, Abad Colorado convivía con la violencia.
Su abuelo, José María Colorado, y su tío Germán, fueron fusilados por ser liberales en el pueblo conservador de San Marcos. Poco después, se murió su abuela, María Dolores González, por pena moral. El recuerdo de ello, está congelado en el tiempo, con una foto que luego le enseñaría la importancia de la fotografía en preservar las historias de los que experimentaron la guerra en Colombia.
Varios otros primos fueron víctimas de desaparición forzada y secuestro por parte de las FARC y del ejército colombiano, y sus padres luego fueron desplazados del campo, que tanto querían, a la ciudad de Medellín, para huir de la violencia. A pesar del dolor que vivió su familia, la valentía y bondad de sus abuelos siguen brillando: “Mis abuelos habían sembrado en su familia amor y no sed de venganza. Por eso huyeron y nunca quisieron propagar el odio” dice Abad.