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La contrarrevolución de la derecha

En Europa y Estados Unidos se afianza un proyecto antiliberal y anticosmopolita, que mira a Rusia y pelea su propia batalla cultural. English

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Manifestación de un grupo de extrema derecha en Atenas, Grécia. Steve Jurvetson/Flickr. Algunos derechos reservados.

“Europa necesita una contrarrevolución cultural”, anunció el líder polaco Jaroslaw Kaczynski en una cumbre en la localidad de Krynica -apodada la “Davos del Este”-, en septiembre pasado. “Para mí esto suena como música”, respondió, sin ocultar su entusiasmo, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quién sintetizó: “El Brexit ofrece una gran oportunidad para esta contrarrevolución. Debemos afirmar que los valores nacionales y religiosos son importantes y debemos defenderlos (…) Los inmigrantes pueden desplazar a los habitantes oriundos de Europa”. Esta última frase es un calco y copia de la teoría conspiracionista del grand remplacement (gran reemplazo de franceses por inmigrantes) del escritor francés de extrema derecha Renaud Camus, convertida en una suerte de “estructura de sentimiento” de un nuevo frente anticosmopolita con muchas facetas, pero marcado por lo que el periodista Marc Saint-Upéry denominó “paranoia civilizacional”.

Es verdad que en las últimas décadas, el cosmopolitismo fue capturado por las élites y los mercados. La crisis de las izquierdas debilitó, hasta su casi desaparición, el antiguo internacionalismo, sólo parcialmente retenido por los movimientos alterglobalizadores. Y es precisamente esta mundialización de las finanzas, con su realismo capitalista, la que alentó la emergencia de una suerte de internacional anticosmopolita en clave nacionalista, antidemocrática y a menudo nativista.