Las emergencias sanitarias exacerban casi todas las formas de injusticia social en el Sur Global. Los prejuicios estatales, las fallas de gobernanza y las respuestas políticas inadecuadas e inapropiadas dejan legados que pueden ser tan graves como la enfermedad misma.
En situaciones de crisis, la provisión de servicios públicos y el acceso a los servicios de salud y bienestar pueden deteriorarse rápidamente. Los impactos son mayores en grupos y poblaciones en situación de vulnerabilidad, o vulnerados, precisamente por políticas públicas negligentes.
A mediano y largo plazo las crisis sanitarias exacerban pobreza, desigualdades e inequidades socioeconómicas y de género. En este contexto, mujeres, niñas y niños pobres, minorías étnicas, así como aquellos refugiados y migrantes que huyen de condiciones de pobreza, quiebres políticos, guerras, conflictos y violencia son particularmente afectados y los que sufren mayores inequidades en términos de acceso a servicios y políticas de salud públicas.