
El líder de PODEMOS, Pablo Iglesias, en Madrid. Demotix/Jose_Hinojosa. All rights reserved.
Lo que hoy es Podemos, un partido político que aspira a ganar las elecciones generales en España, que gobierna en municipios de la envergadura de Madrid o Barcelona es el fruto de una trayectoria emocionante y compleja. Emocionante porque éramos conscientes de transitar sobre nuevas sendas, de tener que autoinventarnos en cada paso que dábamos. Complejo porque Podemos intentaba abrir un espacio nuevo para la participación política y ciudadana en unas instituciones que desde hacía demasiado tiempo daban la espalda a las demandas reales de la gente.
Podemos comienza cuando a un grupo de activistas nos reunimos para firmar un manifiesto de mínimos, el manifiesto llamado ‘Mover ficha’. En el participamos una treintena de activistas de la educación, de la sanidad, de la vivienda, inmigración, cultura, ecología, etc. Muchos de nosotros pertenecíamos a los movimientos llamados ‘Mareas’ que nacen como efecto de la inmensa explosión de dignidad que fue el 15M.