
Fuente: Cosecha Roja. Todos los derechos reservados.
Pedazos arrancados, vidas mutiladas, padres amputados de niños incapaces de entender lo que buscan solos en las calles. En el caso de las víctimas de las pérdidas, dependiendo de las caridades y conviviendo con la nostalgia de vidas encerradas bajo la justificación de la “guerra del tráfico”, buscan una forma de sobrevivir.
¿Cómo explicar a un niño que además de su padre, otras cinco mil personas fueron víctimas de ejecuciones, sólo el año pasado, en Ceará? No hay que decir. No hay nada que conforte la nostalgia de una vida que podría haber sido.