
Protestas del Movimiento Passe Livre. Newton Menezes/Futura Press. All rights reserved
En junio de 2013, la espoleta para las grandes manifestaciones en Brasil fue el aumento del precio del billete de transporte colectivo, que afecta inmediatamente a millones de personas. En la época, la subida fue de 20 centavos. El año 2016 empieza con protestas contra el aumento de los billetes por todo Brasil. En Sao Paolo y Belo Horizonte, el pasaje subió 30 centavos; en Rio de Janeiro, 40.
Al igual que hace tres años, las protestas están siendo atraídas hacia el Movimiento Passe Livre (MPL), un pequeño colectivo autónomo que defiende el subsidio público integral de manera que el coste para el usuario sea cero. La diferencia entre 2016 y 2013 es que, hoy, una crisis económica y política sin horizonte de resolución siembra vientos de pólvora y cualquier chispa puede desencadenar un tumulto de grandes proporciones. El desencanto con la política está generalizado: hay indignación esparcida por los escándalos de corrupción, la pérdida de poder adquisitivo, el aumento del desempleo y la falta de perspectivas económicas.