Según un artículo reciente de The Economist, el monitoreo policial de las redes sociales como forma de vigilar a los activistas se ha vuelto hoy una práctica común. Dada la naturaleza de acceso público de las redes sociales, esto no debería sorprendernos.
Sin embargo, plantea claramente algunos interrogantes sobre la efectividad del uso de las plataformas digitales como espacios básicos de organización, incluso teniendo en cuenta que las redes sociales han proporcionado importantes plataformas para la ampliación del alcance e impacto del activismo.
Como parte de nuestro trabajo de investigación del potencial de los movimientos sociales para escalar el impacto de sus actividades, entrevistamos recientemente a 11 administradores de páginas de redes sociales de Black Lives Matter (BLM) en Estados Unidos.