Para comprender las inmensas implicaciones del cambio climático en los derechos humanos, hay que leer la serie de informes que produjo el Instituto Potsdam, Turn Down the Heat (Bajemos la temperatura).
A partir de la observación de que, a menos que suceda algo extraordinario muy pronto, es probable que las temperaturas promedio a nivel global se eleven 4 ºC por encima de los niveles preindustriales antes de 2100 (un aumento muy superior al objetivo internacional de 2 ºC), los informes documentan la subsecuente catástrofe.
Estos informes, como la mayoría de los estudios sobre cambio climático, no mencionan a los “derechos humanos” por su nombre. Pero la historia que cuentan es una de penurias extraordinarias. Las olas de calor extremas (del tipo de Rusia en 2010) se convertirían en “el nuevo verano típico”. En los trópicos, el calor superará el “rango histórico de temperatura y extremos a los que se han adaptado y que han tolerado los ecosistemas naturales y humanos”. De hecho, con un aumento de 4 ºC, afirman los autores, los trópicos dejarán de ser habitables.