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Desafiando nociones de sentido común: tráfico de emigrantes en el continente americano

Mientras los emigrantes buscan nuevos destinos, Ecuador, que una vez fue un principal exportador de emigrantes a EE.UU., se ha convertido en una zona de tránsito migratorio mundial. English

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Cordillera de los Andes, Ecuador. Daran Kandasamy/Flickr. (CC2.0 by-nc-nd)

El tráfico de emigrantes es una de las dimensiones más mediatizadas y politizadas de la migración contemporánea. Los medios mundiales muestran con frecuencia una supuesta crisis migratoria en zonas fronterizas – especialmente en las extensas periferias de EE.UU. y la Unión Europea – o en zonas de tránsito entre dos destinos. En dichas zonas hay aparentemente una situación de ilegalidad, que prevalece gracias a la llegada emigrantes pobres y en situación irregular, ayudados por traficantes. A pesar de que las imágenes más repetitivas provienen de Europa, y en especial del Mediterráneo y del Este, otras imágenes procedentes del continente americano también se han vuelto muy mediáticas.

Este es el caso de la última crisis migratoria de los emigrantes irregulares cubanos atrapados entre Costa Rica y Nicaragua, o de la crisis de los niños que emigraban solos por América Central y México hasta los EE.UU., o de la masacre de emigrantes irregulares de 2011 en San Fernando (México). Todos estos casos demuestran la crisis humanitaria del corredor migratorio entre México y EE.UU. De hecho, las imágenes de cada uno de estos eventos capturan la parte más violenta de dos de las principales rutas mundiales de tráfico: una dirigida hacia Europa, y la otra hacia los Estados Unidos.