
Fidel López, de 73 años, trabaja como voluntario después de un terremoto en la Ciudad de México, capital de México, el 21 de septiembre de 2017. Foto: David de la Paz/Xinhua News Agency/PA Images. All rights reserved.
Por segunda vez en dos semanas, México volvió a temblar. Cuando el país todavía no terminaba de asimilar el terremoto del 7 de septiembre y el paso del huracán Katia por Veracruz, un sismo de magnitud 7.1 sacudió nuevamente territorio mexicano. Si algo ha demostrado México ante a esta situación, es la solidaridad de su pueblo, que inmediatamente se volcó en atender a los afectados. Sin embargo, los buenos gestos no bastan a la hora de reconstruir un país.
Como es bien sabido, la situación geográfica de México hace que el territorio sea proclive a los desastres naturales, como quedó demostrado en las últimas semanas. En cuestión de minutos, se desplomaron edificios enteros. Si bien el país cuenta con un sistema de alarma para alertar a la población, en este caso la inmediatez del sismo impidió su eficacia.