
Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela.Foto: Prodavinci.com. Todos los derechos reservados.
Estoy convencido de que una izquierda seria en nuestro país no puede caer en el infantil prejuicio de no decir la verdad porque va en perjuicio del “proceso”. Precisamente eso es lo que ha desencadenado todo lo que estamos viviendo hoy. Desde mi óptica, una izquierda seria debería tener su propia agenda ante el país y confrontar cualquier arbitrariedad, venga de donde venga.
En esa orientación, debo confesar que no albergo ya ninguna esperanza de rectificación por parte del gobierno del presidente Maduro, porque hace rato dejó de ser de izquierda. Pero no dejo de preocuparme igual por sus acciones, porque al final, nos guste o no, nos afectan a todos los venezolanos.