Valeria, una chica de 17 años que hace skate con sus amigas en el malecón de Veracruz, en la costa sureste de México, se entusiasma con los cambios legales que despenalizaron el aborto en su estado.
“Estoy completamente de acuerdo. Todas las mujeres deben tener el derecho de decidir qué hacer con su cuerpo, y no ir a la cárcel por ello”, me dice, y explica que ella también vio de primera mano cómo la criminalización puede amenazar la salud y la vida de las mujeres y las niñas.
Una de sus amigas interrumpió su embarazo antes de que fuera legal hacerlo, dice. "Era muy arriesgado porque no se usaban los métodos adecuados [...] Ella sufrió mucho debido a que no tenía el dinero para ir a un hospital".