La crisis de desplazamiento venezolano es hoy una de las mayores del mundo. En los últimos diez años, casi ocho millones de personas han huido de Venezuela debido al colapso económico, la violencia, la inseguridad y la represión política. La mayoría ha buscado refugio en países de América Latina, y Colombia – su vecino más cercano – ha recibido la mayor parte: cerca de tres millones de personas.
Un número significativo de colombianos que habían vivido en Venezuela también ha regresado a su país. A esto se suma que Colombia alberga a más de siete millones de desplazados internos, una de las cifras más altas del mundo.
La respuesta de Colombia a la migración venezolana ha sido elogiada por su carácter progresista. Incluye un programa de protección temporal que otorga a los venezolanos un permiso de diez años y acceso al empleo formal, la educación, la salud y los servicios financieros. Sin embargo, la inclusión legal no siempre se ha traducido en integración económica o social. Como suele ocurrir, la realidad sobre el terreno es mucho más compleja.