El resultado de las mayores elecciones de la historia, celebradas en India este año, supone una terrible noticia para los pueblos indígenas del país. El nuevo presidente de la democracia más grande del planeta, Narendra Modi, está en boca de todos por engrosar la lista de políticos con inclinaciones nacionalistas. Mientras, muchos grupos minoritarios padecen las consecuencias de este viraje a la derecha: en el último año se ha producido una escalada alarmante de las amenazas contra los pueblos indígenas y tribales alrededor del mundo.
El llamado Trump de los Trópicos, o Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, ha sido repudiado por su ataque a los pueblos indígenas del país, ¡y con razón! Sin embargo, la magnitud del ataque a los pueblos indígenas de la India es inaudita: indígenas y habitantes de los bosques corren el riesgo de ser expulsados masivamente de sus hogares, y decenas de millones podrían ser pronto víctimas de leyes absolutamente draconianas que permiten que se les “dispare en el acto”, con inmunidad total para los perpetradores: es decir, básicamente sin que estos afronten ningún procesamiento o recurso legal.
Los famosos bosques de la India son el campo de batalla donde se desarrolla la guerra que la administración de Modi ha declarado a los pueblos indígenas de la nación. Muchas de las tribus de la India viven en bosques y dependen de estos ecosistemas para sobrevivir. Sus grandes extensiones boscosas son ricas en biodiversidad, y el hogar de algunos de los animales más icónicos del país como, por ejemplo, el tigre.