Personeros emboscados, desde las sombras, todavía maquinan para impedir a cualquier costo la investidura del nuevo presidente de Guatemala. Mientras el tiempo se les acaba los organismos internacionales, los gobiernos de América Latina y El Caribe, los de la Unión Europea, el de los Estados Unidos, prácticamente todos condenan los intentos antidemocráticos.
El gobierno, el Congreso, el ministerio Público, y unos cuantos secuaces enmascarados, todos reunidos en el Pacto de Corruptos reciben, sobre todo, la indignación de la población guatemalteca, más unida que nunca en la lucha por preservar la joven, frágil y maltratada democracia.
La Corte de Constitucionalidad emitió un fallo, el jueves 14 de diciembre, que en su parte central el expresa: “Se exhorta preservar el régimen democrático del Estado, observar los valores de la justicia, la seguridad y la paz, observando que, imperativamente, la renovación de los integrantes del Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo se lleve a cabo el 14 de enero de 2024, fecha prevista en la Constitución, con las personas electas conforme los resultados avalados por el Tribunal Supremo Electoral, procurando la materialización de la unidad nacional, de los intereses de la población guatemalteca, por medio de un proceso pacífico de transición”. La sentencia cancela, no impide otros intentos delincuenciales.