Un video hecho en 2015 pero que todavía se viraliza en las redes dice que para comprender el concepto de consentimiento en las relaciones sexuales basta pensar en una taza de té. Entonces, si se le pregunta a alguien “ey, ¿quieres una taza de té?” y te responde “mmm, no sé, no estoy segur@”, puedes prepararle esa taza de té pero, dice el narrador del video, “hay que tener en cuenta que el otro puede no tomárselo”. Si no lo bebe ¡entonces no lo obligues a hacerlo! Y si, en cambio, responde "no, gracias", ¡no prepares ese té!
Las mujeres conocemos bien qué quieren decir. Sabemos lo difícil que es imponerse en muchas circunstancias y dejar en claro que no, es no. ¿Cuántas veces nos han dicho, para seguir con el ejemplo del video, "¿estás realmente segura de que no quieres el té?", “vamos, sabes que realmente lo quieres". O "¡me hiciste hacer té, ahora tómatelo, si no lo bebes me vas a lastimar!"
Como mujer, entonces, más que como antropóloga, puedo entender por ejemplo al pueblo baka en el Messok Dja, ubicado en el norte del Congo. Una población de cazadores recolectores que viven en la segunda selva tropical más grande del mundo. Mi trabajo como investigadora en Survival International, el movimiento global por los pueblos indígenas, me llevó a ese bosque para saber más sobre la creación de una nueva área protegida con el apoyo de WWF. El parque oficialmente aún no había sido creado pero una vez que llegué la realidad me mostró algo diferente.