
Protesta en Costa Rica contra la deforestación en 2008. AP Photo/Kent Gilbert. All rights reserved.
Francesc Badia i Dalmases: El nuevo ciclo político en América Latina, que supone la alternancia en el poder, sumado a la crisis económica, que impone políticas de restricción del gasto público, instalan una nueva dinámica en la región. La alternancia puede contribuir a afianzar los logros conseguidos, pero también puede abrir las puertas a cambios regresivos. Han habido avances evidentes, por ejemplo, en relación a la independencia judicial – tema clave para la Fundación Para el Debido Proceso (Due Process of Law Foundation –DPLF –) ¿Ves posible la consolidación de esos avances o, por el contrario, ves una amenaza de retrocesos en esta nueva etapa?
Katya Salazar: A pesar de los avances importantes de la última década, persiste la pobreza y la desigualdad. Grupos importantes de la población han salido de estas categorías, pero otros han ingresado. Nuestras instituciones públicas se han fortalecido, pero siguen siendo instituciones débiles para responder a las nuevas realidades y retos que enfrenta la región, incluyendo el poder inmenso y en aumento de las corporaciones. Tenemos poderes judiciales más sólidos, transparentes y con mayor presupuesto que hace 20 años, pero siguen siendo ineficientes.