
El presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y la primera dama, Rosario Murillo, saludan a los simpatizantes durante un evento conmemorativo del 36° aniversario del Frente Sandinista de Liberación Nacional. AP Photo / Esteban Felix. Todos los derechos reservados
Al llegar al poder en 2007, la dupla Ortega/Murillo diseñó una estrategia para quedarse largo tiempo en el gobierno. Una estrategia asentada en tres pilares de acción: uno, la compra y/o adquisición de conciencias en los poderes del Estado y las agencias semiautónomas – esto incluye a los grandes empresarios del país; dos, manipulación y cambios ordinarios en el texto de la ley y la Constitución Política de Nicaragua a su gusto y antojo; y tres, destrucción total de los partidos políticos que posiblemente podrían haberse convertido en oposición real. Nunca lo fueron.
La estrategia de Ortega tenía un componente populista: la atención a una sociedad empobrecida, desempleada y con poca o ninguna instrucción académica, que demandaba bienes y servicios para sobrevivir.