“Si no eres el cliente, eres el producto". Esta es la frase que mejor resume mis tres temporadas trabajando en el Reino Unido con un visado de temporero. Este año ha sido, sin duda, el último. Voy a explicar por qué y ofrecer consejos sobre cómo mejorar el sistema.
La primera vez que solicité trabajo en el Reino Unido, todo sucedió muy rápido. Recibí un mensaje de WhatsApp de un amigo, envié un correo electrónico y en menos de una hora estaba rellenando formularios y firmando documentos. Nunca envié un CV a la agencia sudafricana que me contrató y nunca me entrevistaron. En retrospectiva, es fácil ver las señales de alarma. Pero en aquel momento, sobre el papel la oportunidad parecía buena y no hice preguntas.
Pagué un extra para acelerar mi cita para el visado, y un mes después de ese primer correo electrónico ya estaba en el Reino Unido. Mi desembolso total fue de unos 40.000 rands (1.750 libras esterlinas), incluido el dinero que me llevé para cubrir gastos hasta que me pagaran.