En un viernes luminoso y excepcionalmente cálido de mediados de marzo, yo, junto con una veintena de estudiantes de mi clase, nos unimos al movimiento mundial de huelga escolar "Viernes por el Futuro" para protestar contra la emergencia climática y contra la completa inacción de nuestros gobiernos ante la catástrofe sin precedentes que se avecina.
Todos nos inspiramos en una muchacha menuda, con cara redonda y expresión benévola, y dos coletas colgando sobre sus hombros, tocada con un delgado gorro de lana blanca: Greta Thunberg.
"La situación es tan desesperada, que los adolescentes están demostrando ser más responsables que los adultos", decía mi pancarta, en letras color granate. Estas últimas elecciones europeas han demostrado la fuerza de una oleada de partidos verdes en todo nuestro continente. En la actualidad ya ocupan, en total, 69 escaños en el Parlamento Europeo.