
Estudiantes en una biblioteca en Colombia. Blend Images/Getty Images. All rights reserved.
Las negociaciones entre el estado y las FARC, y la posibilidad de la firma de un acuerdo – y, por consiguiente, de un postconflicto - nos han puesto a muchos en Colombia a soñar con un nuevo país. Para el logro de ese sueño, se pone a menudo en la educación gran parte de las esperanzas. Sin embargo, a la hora de plantear una ruta clara para la educación de cara al postconflicto, surgen más dudas que respuestas. ¿Cómo puede aportar la educación a la salida negociada del conflicto y al logro de una paz estable y duradera para Colombia?
Las personas pasan en un aula de clases la mayor parte de su infancia, adolescencia y, sobre todo en países desarrollados, hasta de su temprana adultez. Es por esto, que todo lo que acontece en las escuelas juega un papel definitivo en la aculturación de las futuras generaciones. La tarea de construir un país en paz pasa por la revisión de diversas formas de violencia cultural, entendida, siguiendo a Galtung (1990), como todas esas formas de relacionarnos que han ayudado a mantener vivo el conflicto. En este sentido, cualquier esfuerzo de construcción de paz debe incluir al sector educativo como palanca para las transformaciones culturales que necesita el país de cara a la firma de los acuerdos de paz. Acá algunas ideas que nacen del trabajo cercano con muchos centros educativos en Colombia.