Como hijos de la modernidad estamos inmersos en un mundo visual, un mundo de fotografías y de videos que moldean, en gran parte, nuestra experiencia misma de la realidad. Vivimos bombardeados de imágenes y narrativas a través de múltiples canales diferentes, y estas rigen nuestras maneras de ver el mundo y a nosotros mismos dentro de él.
Esta reflexión no es nada nueva. Desde que existen los estudios de medios se ha teorizado sobre cómo cada nuevo medio de comunicación, es decir, cada nuevo canal por el cual podemos recibir información, cambia nuestra manera de interactuar con ella, de procesarla.
El ya famoso lema del canadiense Marshall McLuhan, “el medio es el mensaje”, nos invita a poner nuestra atención sobre el mecanismo de comunicación, y relegar el contenido del mensaje a un segundo plano, para poder apreciar cómo cambia la recepción del mensaje acorde al medio.