
Contadores eléctricos en una habitación de un edificio en La Habana. Demotix. All rights reserved.
Para el mundo exterior, el 17 de diciembre del 2014 Cuba inició un rápido proceso de cambio social y económico. Ese día, los gobiernos de Estados Unidos y de Cuba sorprendieron a todos con el anuncio de su acuerdo para establecer, tan pronto como fuera posible, relaciones diplomáticas plenas, y acabar así con una historia de cincuenta y cuatro años de antagonismo mutuo.
Fue un asunto que disparó inmediatamente una serie de figuraciones sobre la situación interna en Cuba. Ciertamente, la mayoría de los observadores superficiales parecen haber asumido que el reconocimiento diplomático ha acabado también con el igualmente largo embargo económico, abriendo el mercado cubano al capital y a los turistas norteamericanos. Así, casi todo el mundo asume que la vuelta de Cuba al capitalismo, y de esta manera un sistema más “americanizado”, es sólo una cuestión de tiempo, cosa que es bienvenida por aquellos que, a partir la disolución de la Unión Soviética en 1991, han percibido a Cuba como un anacronismo.