
"Paseo de Humanidad" de Alberto Morackis, Alfred Quiróz and Guadalupe Serrano. Jonathan McIntosh/Flickr. (CC BY 2.0)
Me llamo Sheldon Zhang y, en la actualidad, soy el presidente de la Escuela de criminología y estudios de justicia de la Universidad de Massachusetts Lowell. Con algunas interrupciones, llevo alrededor de veinte años trabajando en el ámbito del tráfico y la trata. No me atrevería a decir que tengo muchísima experiencia, pero sin duda alguna sé lo suficiente como para resultar peligroso en este campo.
Creo que el principal problema, o el principal desafío, al que nos enfrentamos cuando investigamos las actividades de tráfico de personas radica en nuestra incapacidad para lograr influir en el discurso predominante que ha permeado a través de las políticas gubernamentales y globales, así como en el despliegue de recursos y las inversiones en desarrollo mundial. Estos puntos de vista sobre el tráfico de personas aún están demasiado marcados por el modelo o el discurso de la justicia criminal. En otras palabras, partimos de la base de que hay un criminal o una organización criminal que se está aprovechando de las personas vulnerables que quieren migrar, explotándolas sin piedad y tratando sus vidas con desdeño o frivolidad para su propio beneficio.