

Cocaleros, Bolivia, 2013. PA Images / Juan Karita. Reservados todos los derechos.
Todo empieza con el cuidadoso empaquetado de las hojas de coca, en pequeños fajos llamados k'intus. La punta de cada hoja apunta hacia el cielo, hacia el Inti (el dios sol), mientras que el tallo se dirige hacia abajo, a la Pachamama, la madre tierra. El fajo se bendice con un suave soplo y se ofrece como presente a un lugar sagrado, a veces con un deseo (“que pare la lluvia”). Entonces los fajos se intercambian – los k'intus se preparan siempre para alguien, a menos que uno esté solo. Se prioriza a los ancianos, así como a los huéspedes; la reciprocidad es esencial, y todo el proceso es parte importante de la mediación social. Una vez hechos los intercambios, se comparte una bendición: hallpakusunchis. Mastiquemos coca juntos.