La visita de tres días de la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, a Venezuela la semana pasada, concluyó con un acuerdo con el gobierno de Maduro para consolidar dos delegados permanentes en el país. Estos delegados monitorearán, asesorearán y darán asistencia técnica al gobierno para evitar futuros abusos de derechos humanos.
La visita ha provocado polémico y ha encendido protestas dentro de Venezuela, de activistas y ciudadanos que tenían miedo de que la agenda de Bachelet, que incluyó varias visitas con miembros del gobierno y Maduro mismo, dejara demasiado espacio para que la propaganda gobernamental influenciara sus decisiones y determinaciones finales.
Hay reportajes de varias protestas organizadas por familiares de presos politicos que las guardias bolivarianas lograron desviar del camino de Bachelet, pero Bachelet insiste que en su visita, pretendió escuchar todas las voces de la crisis venezolana.