En 2005, cuando el fundador de una de las cadenas de farmacias más grandes de México hizo el intento (fallido) de postularse a la presidencia, expuso su postura a favor del aborto – una opinión por entonces polarizante ya que en el último censo 88% de la población se había declarado católica.
A medida que crecían las movilizaciones y campañas por la autonomía reproductiva, muchos estados fueron legalizando el aborto y la Suprema Corte de Justicia lo despenalizó a nivel federal el año pasado. Víctor González Torres también cambió, pero en sentido contrario. En los últimos siete años, el brazo filantrópico de su empresa Farmacias Similares donó 86.394 dólares a una poderosa organización mexicana que intenta evitar que las mujeres accedan a un aborto.
La Fundación del Dr. Simi, creada por González Torres, no está sola. openDemocracy descubrió una ola de dinero opaco que va de 22 influyentes fundaciones familiares y empresariales mexicanas a Vifac (Vida y Familia), una organización sin fines de lucro que maneja una red de ‘centros para embarazos en crisis’. Estos centros dicen entregar a las personas embarazadas información sobre salud reproductiva, pero en realidad tratan de convencerlas de que no aborten, ofreciéndoles apoyo material pero también desinformación.