El uso del agua en los conflictos se ha multiplicado a nivel global. Según el observatorio de conflictos del agua del Instituto Pacífico, el número de conflictos del agua se incrementó de 197 a 599 en las últimas dos décadas. Tanto en Ucrania, como en Medio Oriente y América Latina las represas se han convertido en causa y medio para hacer la guerra en un contexto donde la emergencia climática aumenta el valor estratégico del agua.
La voladura de la represa de Kajovka
El pasado 6 de junio las compuertas de la represa de Kajovka colapsaron después de una voladura provocada, según numerosos indicios, por Rusia, quien ocupa la región desde los primeros días de la invasión y acusa a Ucrania de sabotaje. El colapso de la mayor represa de Ucrania en términos de volumen de agua volcó catastróficamente billones de litros de agua en el río Dniéper, inundando varias docenas de pueblos, ciudades y cultivos, y causando la muerte de al menos 55 personas en un territorio de más de 2000 kilómetros cuadrados.
El súbito incremento en el caudal del Dniéper también barrió millones de toneladas de escombros de todo tipo: desechos agrícolas e industriales se combinan con el cemento de los puentes y edificios destruidos, así como de miles de minas plantadas en una región que ha estado en el frente de la conflagración bélica.