Actualmente existe una crisis de impunidad respecto a las violaciones de derechos humanos por parte de las empresas, y la situación está empeorando. En nuestro trabajo con el Business & Human Rights Resource Centre (Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos), damos seguimiento a los esfuerzos legales más recientes para responsabilizar a las empresas por las violaciones de derechos humanos, a fin de compartir conocimiento entre los abogados y, en última instancia, fortalecer la rendición de cuentas. Durante años, hemos resaltado los obstáculos cada vez mayores a los que se enfrentan las víctimas al tratar de obtener justicia. Dado que las empresas rara vez tienen que rendir cuentas, ha habido pocas razones para ser optimistas.
La crisis de impunidad es tan grave que tuvimos que dedicar un espacio considerable en nuestro último Informe anual a las amenazas contra los defensores y los abogados que trabajan en la rendición de cuentas de las empresas. En 2016, incluso vimos cómo Pavel Sulyandziga, un líder indígena muy conocido en Rusia y miembro del Grupo de Trabajo de la ONU sobre empresas y derechos humanos, habló abiertamente sobre el acoso que están enfrentando él y su familia debido a su trabajo para apoyar a las comunidades locales a evitar que las empresas extractivas se apoderen de sus tierras.
Los defensores de derechos humanos que trabajan en temas de rendición de cuentas empresarial han enfrentado asesinatos, golpizas y amenazas y casi nunca, si no es que nunca, logran obtener justicia.