Ante la apertura de un nuevo ciclo democrático, la transición de poder se enfrenta a una dura resistencia al cambio por parte del establecimiento y la oligarquía del país centroamericano.
La formidable deforestación de los territorios está acelerando los efectos del cambio climático en el continente, quitándole a la agricultura uno de sus insumos vitales: el agua
Mientras la izquierda europea solo puede mitigar los daños de la derecha, la latinoamericana empieza a cuestionar la hegemonía del pensamiento neoliberal