El presidente Pedro Castillo está constantemente en la cuerda floja y la oposición lo presiona, obligándole a dedicar gran parte de sus energías a evitar ser destituido por el Congreso
AMLO en 2006, y Trump en 2020, no reconocieron los resultados de las elecciones. Durante la campaña las últimas presidenciales brasileñas, Jair Bolsonaro amenazó con hacer lo mismo.