
Dos mujeres cuelgan una pancarta diciendo" Colombia sin FARC”. 2013. Foto AP / Paul White .
Tras dos años de acercamientos, el Gobierno de colombiano y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) fijaron el pasado 30 de marzo una agenda de negociación. Este proceso se adelantará de manera paralela al que el Gobierno está llevando con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana, Cuba, desde noviembre de 2012. Se trata de procesos con las dos guerrillas más grandes y antiguas del país; cada proceso, a su manera, le apuesta a una participación activa tanto de ex combatientes y víctimas, como de ciudadanos y comunidades en general.
En el caso de las negociaciones con las FARC, la idea de vincular activamente a la ciudadanía se ha venido perfilando como un eje transversal para la implementación de lo pactado[1]. En la Fundación Ideas para la Paz (FIP) hemos identificado que los acuerdos hasta ahora alcanzados contienen 64 menciones a instancias y mecanismos de participación específicos en los que los ciudadanos se podrán vincular para planear, implementar y evaluar los resultados de las negociaciones de La Habana.