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2013-2016: polarización y protestas en Brasil

La reducción de una amplia y compleja reconfiguración de la sociedad brasileña a “fascistas” y “bolivarianos” demuestra la exasperación de la coyuntura actual. English Português

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Protestas profesores en São Paulo, 2013. Levi Bianco/Flickr. Some rights reserved.

El año 2016 comenzó en Brasil con nuevas protestas. Los motivos son diversos, pero siguen sobresaliendo las reivindicaciones relacionadas con el aumento de las tarifas del transporte público, el encarecimiento del costo de vida y el derecho a la ciudad, de forma más general. Estas luchas sugieren que las movilizaciones iniciadas en junio de 2013 no se agotaron. Por el contrario, inauguraron un nuevo ciclo político en el país, generando una apertura social cuyas consecuencias hoy ya son visibles en varias esferas y no solamente en las calles. Desde entonces, han emergido nuevos espacios y actores, que condujeron a un aumento de la conflictividad en el espacio público y al cuestionamiento de los códigos, actores y acciones tradicionales, que primaron en el país desde la redemocratización política.

Pese a tener visiones y proyectos distintos (y, en general, opuestos) de la sociedad brasileña, los individuos y colectivos a la izquierda y a la derecha del gobierno, movilizados desde 2013 hasta hoy, son fruto de esta misma apertura sociopolítica. Las formas de acción y de organización que adoptaron – propias de una transformación de las formas de activismo y de compromiso militante en el país (y en el mundo hoy) – favorecen el surgimiento rápido, la mediatización y la capacidad de interpelación y expresividad, pero también provocan diversas tensiones y ambivalencias en su propia constitución y en los resultados generados.