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Las feministas que enfrentan al movimiento antiabortista en Alemania

La Marcha por la Vida de Berlín convoca a menos gente, pero las activistas feministas advierten que su poder político va en aumento

Las feministas que enfrentan al movimiento antiabortista en Alemania
“No nos enojamos lo suficiente”, dice el cartel que sostiene una mujer en la marcha ¡BASTA! por EL Día Mundial de la Mujer, el 9 de marzo de 2026 en Berlín, Alemania | Christian Ender/Getty Images
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Cuando los activistas que se oponen al derecho al aborto marchan por Berlín, las feministas de la alianza What the Fuck?! no se quedan de brazos cruzados. “Intentamos interrumpir la marcha”, dijeron a openDemocracy. Se despliegan a lo largo de la avenida, caminan junto a los manifestantes e intentan bloquear su paso. A menudo, sus protestas tienen un tono lúdico y creativo. 

“Para ellos no tiene ninguna gracia que feministas organizadas y con buena energía les estén gritando todo el tiempo”, comentaron. “No destruye su poder ni sus redes, pero al menos podemos arruinarles el día”.

Durante más de una década, What the Fuck?! – una alianza de grupos antifascistas, feministas y activistas independientes de Berlín  – se ha movilizado contra la Marcha por la Vida que se celebra cada año en Alemania y contra las organizaciones que la promueven. Este año, está programada para el sábado 19 de septiembre.

La capacidad de convocatoria de la marcha viene en picada, pero las activistas advierten que el movimiento que la respalda no se ha debilitado. “La cantidad de participantes cayó a menos de la mitad”, explicaron. Pero, al mismo tiempo, las organizaciones antiaborto consolidaron redes más sólidas, diversificaron sus tácticas y aumentaron su influencia política.

“Esta gente no solo se junta ese día, sino que sigue conectada todo el año”, señalaron las feministas.

Según la alianza, la Marcha por la Vida está organizada por una coalición de 16 grupos, además de otras entidades que se suman a la convocatoria. Las activistas afirman que muchas de estas organizaciones no solo militan contra el derecho al aborto, sino también contra los derechos LGBTQ+, y están cada vez más vinculadas a agendas conservadoras de género y a la extrema derecha.

Su proyección, además, es internacional.

Este año, Heartbeat International, una de las principales organizaciones de desinformación sobre aborto de Estados Unidos, celebra una cumbre europea para directores de los centros que este grupo promueve – y que eufemísticamente llama ‘centros de apoyo para embarazos en crisis’ – en las mismas fechas que la marcha de Berlín. Cornelia Kaminski, una de las organizadoras de la Marcha por la Vida, expondrá en la conferencia, mientras que su organización, Acción por el Derecho a la Vida para Todos (ALfA, por sus siglas en alemán), lleva años colaborando con Heartbeat, según What the Fuck?!.

Se trata de una red que openDemocracy ya ha investigado. En 2020, dedicamos nueve meses a investigar a Heartbeat International y a otras organizaciones de la derecha cristiana estadounidense, enviando reporteras encubiertas que se hicieron pasar por mujeres con embarazos no deseados a ‘centros para embarazos en crisis’ vinculados a la red en 18 países.

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Nuestras periodistas hallaron centros que aparentaban ofrecer orientación neutral sobre el embarazo, pero que brindaban información médica falsa o engañosa y ejercían presión emocional para disuadir a las mujeres de abortar. La investigación también rastreó el flujo de dinero y la infraestructura que facilitan la expansión internacional de estas organizaciones estadounidenses.

What the Fuck?! sostiene que algunas tácticas que hoy se aplican en Alemania replican las desarrolladas por el movimiento antiabortista estadounidense: ejercer presión sobre legisladores, movilizar a sus bases para presionar a las autoridades, utilizar los tribunales de forma estratégica y operar servicios de consejería que, según las activistas, ocultan su verdadera agenda ideológica.

“Hablan de derechos humanos mientras intentan recortar los derechos de las personas”, afirmó la alianza.

La extrema derecha alemana también ha adoptado con fuerza el discurso contra la diversidad de género y el aborto. La alianza señala en particular al partido Alternativa para Alemania (AfD), alegando que la postura antiaborto encaja en una agenda centrada en el nacionalismo, el fomento de la natalidad y la teoría conspirativa de tinte racista del ‘gran reemplazo’.

Además de convocar manifestaciones y actos de desobediencia civil, What the Fuck?! investiga a los grupos involucrados, mapea sus alianzas y organiza eventos públicos sobre los nexos entre el antifeminismo y la extrema derecha.

Esta labor ha traído repercusiones. En 2019, más de 50 activistas fueron detenidas tras participar en un bloqueo contra la Marcha por la Vida, según el grupo. Muchas de ellas fueron procesadas y condenadas. 

“Hay que mantenerse alerta”, afirmaron. Eso implica seguir investigando las nuevas dinámicas mientras se visibiliza cómo la ofensiva contra el aborto responde a un fenómeno más amplio de reacción antifeminista.

Aun así, sostienen,  la acción directa sigue siendo necesaria. Frenar una marcha no desmantela una red política internacional, pero confrontar públicamente a los colectivos antiabortistas evita que ocupen las calles sin resistencia.

Para la alianza, la investigación y la protesta directa son tácticas complementarias: una expone cómo se construye el poder y la otra dificulta que esa agenda se despliegue sin cuestionamientos.

Al preguntarle qué enseñanza podrían extraer activistas de otros países de su experiencia, What the Fuck?! invirtió el planteamiento. “La pregunta debería ser: ¿qué podemos aprender nosotras?”, señalaron, destacando los avances de los movimientos feministas en América Latina, la exitosa campaña de Irlanda para despenalizar el aborto en su Constitución y la solidaridad transfronteriza entre activistas por el derecho al aborto de Alemania y Polonia.

Esas redes resultan fundamentales en un contexto político cada vez más adverso para los derechos reproductivos y LGBTQ+. Las activistas enfatizan la necesidad de construir estructuras sólidas que resistan los cambios de gobierno y continúen brindando apoyo práctico cuando el Estado les dé la espalda.

“Ahora debemos abocarnos a construir y reforzar redes de solidaridad que protejan a las personas en situación de vulnerabilidad”, concluyeron.