
El periodista Omar Rincón, fotografiado en Colombia. Todos los derechos reservados.
El año 2016 fue cuando se terminó el siglo XX en política y periodismo. En política murió el gran líder de ese siglo, Fidel Castro, y Trump, el ceo-crático y ego-crático llegó a la presidencia del país más poderoso del mundo; muere la política, triunfa el capital, bienvenidos a la ceocracia. El periodismo al estilo del siglo XX llegó a Cuba a contar la crisis y encontró que murió Fidel y nada pasó, la transición ya se había iniciado seis años antes; este mismo periodismo no supo contar a Trump porque en su performance no encontró coherencia como storytelling y los marcos de referencia de sentido y formato que se tenían por periodismo no daban cuenta de su performance; lo mismo pasó en Colombia con el plebiscito por la paz, en Inglaterra con el Brexit, el referendo en Italia. El periodismo de grandes medios, grandes reportajes, equilibrismo y autoridad moral-intelectual murió.
El 2016 fue el año en que nació la política del siglo XXI, esa de la ceocracia, o cuando los empresarios dejaron de apoyar a los políticos y se convirtieron en políticos que manejan la nación como una empresa, pongamos que hablamos de Macri, Trump, Kuczynski, Peñalosa; una reforma tributaria en Colombia que le quitó a los pobres para darle a los ricos, que prefiere enfermar pueblo que ponerle impuestos a las gaseosas.