Pablo Escobar y el Cartel de Medellín transformaron el tráfico de cocaína durante su apogeo en la década de 1980. Pero los 30 años que han pasado desde la muerte del capo han demostrado que el negocio sigue siendo una de las economías criminales más dinámicas del mundo.
Escobar fue abatido por una unidad especial de la policía el 2 de diciembre de 1993. Su muerte marcó el inicio de una nueva era en el comercio mundial de la droga. En las tres décadas siguientes, las organizaciones de narcotraficantes dirigidas jerárquicamente por poderosos capos de alto perfil dieron paso a redes dispersas conectadas por intermediarios “invisibles” que tienden a evitar llamar la atención.
El negocio de la cocaína también se ha expandido. Estados Unidos sigue siendo el principal consumidor mundial de la droga, pero han surgido nuevos mercados enormes en Europa y Asia, lo que ha estimulado la aparición de nuevas redes de tráfico para alimentar esa demanda.