Cuando se cumplen ya 700 días de su muerte, el caso del asesinato de Marielle Franco adquirió un giro macabro. Brasil se sume una vez más en un mar de dudas, preguntas sin respuesta y desconfianza relativas a la relación entre la familia Bolsonaro y los acusados del asesinato.
En la madrugada del domingo 9 de febrero, Adriano Magalhães da Nóbrega, un ex capitán de la policía militar, fue asesinado en el norte del estado de Bahía durante una operación que involucró a las fuerzas policiales locales y a las de Río de Janeiro. Nóbrega era fugitivo desde hace más de un año, acusado de dirigir una de las milicias más antiguas de Río, la “Oficina del Crimen” (Escritório do Crime, en portugués).
La Oficina del Crimen está siendo investigada por organizar esquemas de acaparamiento en el norte de Río y por su conexión con el asesinato de la concejala Marielle el 14 de marzo de 2018, en Río de Janeiro.