Cada vez más personas buscan información en internet sobre salud sexual y reproductiva y acceden a estos servicios en línea. Para muchas personas jóvenes, internet es un recurso importante, si no el único, donde obtener esta información. Por eso, hoy en día, criminalizar y restringir el acceso al aborto no es la única forma de atacar el derecho al aborto. También limitar o prohibir la información sobre el aborto o publicar contenidos deliberadamente confusos puede tener un impacto devastador en el acceso al aborto.
Desde 2005, Women on Web, la organización de la que soy directora ejecutiva, ha utilizado internet y las tecnologías digitales para derribar las barreras en el acceso al aborto. Hemos prestado más de 100.000 servicios de aborto farmacológico seguro. Nuestro sitio web ofrece información completa y fácil de leer sobre el aborto en 27 idiomas y nuestro equipo de asistencia multinacional ha respondido a más de un millón de correos electrónicos en 16 idiomas diferentes en los últimos 17 años.
Internet nos ha permitido llegar a personas que antes estaban excluidas del acceso a estos servicios debido a restricciones legales y a normas culturales y sociales. Hemos podido ofrecerles una muy necesaria privacidad, anonimato y mayor control sobre el proceso de interrumpir un embarazo. Internet también nos ha permitido desafiar la relación de poder entre pacientes y proveedores. Hemos sido capaces de replantear por completo el papel del proveedor poniendo las píldoras abortivas directamente en manos de las personas que necesitan interrumpir embarazos no deseados.